Uruguay

Vista panorámica

Largos y bellos caminos unen el mar con los ríos, las ciudades con los pueblos, las playas con las sierras. Desde el Río de la Plata hasta la frontera con Brasil, desde los departamentos de Maldonado y Rocha hasta el litoral limítrofe con la Argentina, la República Oriental del Uruguay se alza como uno de los destinos más encantadores de Sudamérica. Sus increíbles paisajes y numerosas tradiciones representan la esencia del ser nacional y se manifiestan a lo largo del territorio.

Junto con los festejos del Carnaval, uno de los más largos del mundo, los ritmos del candombe, la milonga y el tango son la representación más pura de la música local. Y los asados, chivitos y el ritual del mate, además de los exquisitos vinos, caracterizan la propuesta gastronómica autóctona, todas señales de identidad que pintan de colores y formas la esencia del pueblo uruguayo. Para adentrarse en sus tierras, nada mejor que realizar un intenso recorrido junto a las fotografías y textos del libro Uruguay Panorama, un delicado ejemplar de la editorial Aguaclara que rinde tributo a la atractiva geografía local, a la calidez de sus habitantes y a su belleza natural.

La primera parada es la gran ciudad del país, Montevideo. Esta joven capital concentra la mayor parte de la población y ofrece una vida cultural activa, así como prolijas playas de arena blanca. La característica rambla recorre la ciudad desde el puerto hasta Carrasco y hace gala de su mezcla de aguas de río y mar, que confluyen en Punta del Este. Justamente allí, en la St. Tropez de Sudamérica, la Brava y la Mansa dividen y, a la vez unen, el Río de la Plata y el océano Atlántico. La tranquilidad de un lado contrasta con las agitadas olas del otro y promete diversión para todos los gustos. Con una propuesta elegante y glamorosa, Punta del Este recibe turistas ávidos de conocer cada uno de sus rincones y disfrutar del buen gusto y de la belleza durante todo el año. Comenzando en la bohemia La Barra y la exclusiva José Ignacio, que aparecen luego de cruzar el puente ondulado, hacia el este, se despliega una sucesión de playas que invitan a conectarse con la naturaleza e incluyen a La Paloma, La Pedrera y las agrestes Cabo Polonio, Valizas, Aguas Dulces y Punta del Diablo, en el Departamento de Rocha. Una ruta que, durante el invierno y comienzos de la primavera, recorren las ballenas en su paso rumbo al sur.

Además de los atractivos 600 km de playas que ofrece, Uruguay es un abanico de posibilidades para explorar. Desde pequeños poblados que ofrecen comidas caseras como Pueblo Edén o propuestas gourmet como Garzón, hasta la histórica Colonia del Sacramento, una ciudad con marcas del pasado colonial español y portugués, y la mirada puesta en el Río de la Plata, el país es una aventura para descubrir. Una de las opciones más novedosas es el turismo rural, aquel que invita a recorrer antiguas estancias, comer asados y vibrar al ritmo de vida de los gauchos y sus tradiciones; y el turismo ecológico, que brinda al visitante una variedad de paisajes para recorrer a pie o en el lomo de un manso caballo. Entre valles pintados de verde, pequeñas elevaciones que dan forma a las serranías, extensos cultivos y arroyos, lagunas y ríos, se puede observar una variedad de aves y otros animales como carpinchos, nutrias, liebres, zorros y gatos monteses. En Quebrada de los Cuervos, un área natural protegida a 300 km al noreste de Montevideo, por ejemplo, habitan especies de clima subtropical como palmeras y helechos. Y en el litoral, sobre la costa del Río Uruguay, se puede sentir el calor de los centros termales y sumergirse en actividades deportivas como la pesca y la navegación. Entretenidos paseos que despiertan pasiones y finalizan bajo la luz de la luna y con el cielo lleno de estrellas. Tal como cita Uruguay Panorama, un viajero dijo alguna vez: “Quien pise tierra uruguaya no podrá olvidarla y, mucho menos, dejar de quererla”.

 

Texto: Leila Mesyngier.
Fotos: Libro "Uruguay Panorama" de Aguaclara Editorial.

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